Luisa Ignacia Roldán Villavicencio , conocida popularmente por la roldana, fue la primera mujer escultora reconocida.
nace en Sevilla el 8 de septiembre de 1652[1[[http://es.wikipedia.org/wiki/Luisa_Rold%C3%A1n#cite_note-Hall21-0|]]] y fallece hacia el 1704. Es una de las principales figuras de la escultura del Barroco en la Andalucía de finales del siglo XVII y principios del XVIII.[2[[http://es.wikipedia.org/wiki/Luisa_Rold%C3%A1n#cite_note-Gaze-1|]]] Su fama alcanza mayor relieve desde que Antonio Palomino la reconoció como una escultora tan importante como su padre Pedro Roldán.[3[[http://es.wikipedia.org/wiki/Luisa_Rold%C3%A1n#cite_note-2|]]]
Se formó influida principalmente por su padre, en cuyo taller de Sevilla trabajó hasta su matrimonio en 1671. Su escultura fue de temática religiosa, siguiendo las directrices del Concilio de Trento de humanizar el arte de las imágenes, para poner la religión más cercana al pueblo. Realizó esculturas de tamaño natural para procesionar, en madera o de barro cocido con policromía y muchas de ellas de las llamadas «de candelero» o para vestir, así como también otras de pequeños grupos de devoción para particulares y conventos, con gran movimiento y expresividad con plenas características del arte barroco. Ejecutó numerosos belenes en terracota de estilo italiano, inclinándose más por los que formaban una escena de la Natividad como grupo escultórico unido.
Después de una etapa de aprendizaje y primeras obras realizadas en Sevilla, en 1686 se trasladó a Cádiz para realizar diversos trabajos encargados por el cabildo municipal y el catedralicio Después de dos años de estancia en esa capital andaluza viajó a Madrid, donde trabajó como escultora de cámara para los monarcas Carlos II y Felipe V hasta su fallecimieno.


Propuesta por el ampa caracola.